Pruebas Diagnósticas en Alergia

Pruebas Cutáneas con alérgenos específicos. Estas pueden realizarse en la piel con la técnica del "prick test", que consiste en la aplicación en los brazos de gotas de extractos de alimentos o alérgenos ambientales, efectuando a continuación una ligera punción con una lanceta. Después de 15 minutos, en el punto donde se deposita el alérgeno al que se es sensible, se formará una roncha. La interpretación de esta reacción es valorada y explicada por el alergólogo.

• Pruebas Epicutáneas: También llamadas "del parche" (patch test), en las que los productos a estudiar debidamente preparados en glicerina, se aplican en pequeña cantidad sobre la piel y de forma oclusiva durante 48 horas. Al cabo de ese tiempo y hasta 72 o 96 horas se efectúan las lecturas en busca de una reacción inflamatoria que puede ser desde una simple rojez hasta la producción de ampollas.

• Espirometría y Test de Broncodilatación: Este test evalúa la capacidad bronquial del paciente y la afectación que enfermedades como el asma, tos crónica, bronquitis o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que causan en ella. Sirve para hacer controles de la función pulmonar durante el tratamiento del asma y en las crisis. Consiste en soplar a través de un Espirómetro después de una inspiración profunda. Posteriormente, se inhalará un broncodilatador en aerosol para volver a repetir la misma maniobra 15 minutos después.
No es necesario permanecer en ayunas antes de la prueba ni después.
Esta prueba dura unos 10-15 minutos, el tiempo aproximado en el que aparecen las ronchas a causa del posible alérgeno. Tras esto, hay que esperar de 72 a 90 horas para efectuar las lecturas en busca de una posible reacción inflamatoria.
No es necesario tomar ningún medicamento previo. Pero debe comunicar al médico todas las medicinas que se toman habitualmente.
Puede llevar la ropa que desee aunque conviene algo que sea fácil de quitar o dejar al descubierto las extremidades.